Para mostrarnos esto nos realizó un ejercicio para que viéramos los que no ocurre de una situación concreta a tener una emoción: lo que pensamos, lo que sentimos, y lo que decidimos hacer y decir con respecto a la situación y la emoción que nos ha llevado esta.

El ejercicio se trataba de que la profesora nos indicó que cerrásemos los ojos y que iba a pasearse por toda la clase hasta que a alguno de ellos le tocara el hombro. Al que le tocara debía de salir y decir algo muy íntimo ante toda la clase. Se paseó por toda la clase haciendo sonar mientras tanto las llaves, pero no tocó a nadie. Cuando acabó nos lo dijo y preguntó que emociones habíamos tenido, la mayoría fue de miedo y disgusto puesto que no queríamos salir a decir nada íntimo de nosotros.
De ahí que pensáramos que no queríamos salir y que no nos tocase. Se sintió mucho miedo y disgusto por si me tocaba a mí. Y decidí intentar pasar desapercibido para que no se fijara y no me tocara a mí.
Fue una actividad en la que nos demostró como en cuestión de segundos nuestras emociones pueden cambiar totalmente en función de la situación en la que nos encontremos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario